El Villarreal, que abrió la temporada en la Liga de Campeones con un rendimiento sólido, se vio superado en su primer encuentro con el Borussia Dortmund. La derrota, 3‑1, se cerró con un penalti de Serhou Guirassy y un gol en propia puerta de Renato Veiga, mientras que el delantero Santiago Mouriño marcó la única anotación del Submarino Amarillo.
Tras el partido, el entrenador Iñigo Pérez analizó el desempeño en Alemania. "No hay que temer a nadie. Hicimos un partido brillante, pero la falta de precisión en las oportunidades nos deja desesperantes. Necesitamos mejorar la defensa, ya que nos concedieron tres goles. Estamos disgustados, pero reconocemos lo bien que jugamos y no queremos que eso se perciba de forma negativa", explicó.
Pérez también destacó la actuación de la portería de Péter Gulácsi, quien evitó dos ocasiones claras y mantuvo al equipo cerca del triunfo. "Ha sido fantástica, y su contribución es fundamental para seguir en la senda correcta", añadió.
El técnico concluyó señalando la importancia de aprender de la experiencia: "Aunque la frustración es natural cuando no se gana, es esencial seguir trabajando y analizar cada detalle para mejorar. Los jugadores están motivados y comprometidos, y es vital que continúen en esta dirección".
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