Andy Diouf, que llegó a Milán en el verano pasado por 20 millones de euros procedente del Lens, ha pasado de ser una figura secundaria en el mediocampo a convertirse en la pieza clave del carril derecho del Inter.

La primera temporada del francés de 23 años fue difícil, con pocas oportunidades y un rol de reserva. Sin embargo, en lugar de rendirse, se dedicó a mejorar y, cuando el técnico Chivu lo reubicó como extremo, su rendimiento dio sus frutos. Ahora, sin la presión de ser un “promesa”, muestra su talento en la cancha.

Durante la pretemporada, marcó tres goles, entre ellos uno contra la Juventus, y en la temporada regular aportó dos asistencias en la apertura de la Serie A contra el Monza. Su desempeño no se limita al ataque: en la victoria 3‑2 sobre el Nápoles, completó seis entradas defensivas, demostrando que también es eficaz en la retaguardia.

Con su posición en la banda derecha consolidada, Diouf ha hecho olvidar la salida de Denzel Dumfries y está listo para enfrentarse al nuevo fichaje del Inter, Djed Spence.

En el esquema 3‑5‑2 del Inter, el jugador cumple con las características de un lateral moderno: peligroso en uno contra uno, capaz de desmarcarse y centrar, sin sacrificar la solidez defensiva. A pesar de su éxito en la banda, el número 17 sigue aspirando a su lugar favorito en el mediocampo.

Su versatilidad y rendimiento han llamado la atención del nuevo seleccionador francés, Zinedine Zidane. Con la incertidumbre que rodea al lateral derecho del equipo, Diouf podría convertirse en una sorpresa para la próxima convocatoria de los Bleus. Tras haber pasado por todas las categorías inferiores de Francia y haber sido subcampeón olímpico en 2024, el jugador mantiene su ambición de representar a su país en la élite del fútbol.